Dentro del marco de la celebración del Día Internacional de la Luz, convocado por la UNESCO, se realizó en la V Judicatura del Distrito de Paris el ciclo de conferencias de la Jornada de Iluminación Franco – Mexicana, con la asistencia de múltiples personalidades de la ciencia, tecnología y  humanidades en relación a la luz, como fuente de origen y causa en la historia de la humanidad.

En esta ocasión, junto con otros colegas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Gustavo Avilés fue invitado a participar como conferencista representando a México con la presentación de su tema Siguiendo al Sol.
Presentar el significado de la luz dentro del Sistema Universal, cronométrico, dinámico, secuencial, ritmico, manifiesto en la estabilidad e inamovilidad relativa del Sol, como centro de medición de todo lo que nos acontece en lo extraordinario y en lo ordinario de la vida terrestre.
México en su raíz radical como Cultura del Sol, manifiesta en la luz proyectada sobre la piedra y en consecuencia a la luz reflejada en nuestra mirada, manifiesta en las mediciones científicas de nuestra cultura ancestral, regidora del tiempo-espacio, la propiedad, fertilidad, clima, estación, madre y padre, hermano y hermana, positivo negativo, masculino femenino, vida y muerte.

En mi tierra, mis ojos luchan en contra de la luz

y buscan protección en la sombra.

Mi vista, mi visión está contaminada

por el brillo, color y textura.

Tengo una sola manera de entender la luz del Sol

cayendo hacia abajo en ángulos rectos sobre mi cabeza,

haciendo llorar mis ojos.

Todos entre los trópicos y el ecuador,

viven a pesar de la luz y en agradecimiento a la sombra.

Es aquí también donde la luz flota

traspasando desde un punto de origen

como un vector que quema todo en todas direcciones.

Salvaje e indomable,

es el lugar donde la vida es la domesticación de la luz radical

donde la sobrevivencia visual

es la construcción de la sombra con bloques de luz.

No existen puntos medios o intermedios entre la luz y la sombra

y existe tanta luz que es imposible poder verla.

Cuando nos aproximamos a la luz o a la iluminación, existe la sensación de que algo está faltando. Muchas veces y en muchas condiciones, me he preguntado qué es aquello que he olvidado. Quizás existe una falta de valor y sentido en mi trabajo relativo a la luz y a sus consecuencias.

Además de la tecnología, el diseño, los estándares, los códigos, la fotometría, las lámparas, los transformadores, los LEDs y los no LEDs, ¿existe además algún secreto, esencia o conocimiento que cuidar y atender?

Progresivamente –no necesariamente hacia adelante– me he forzado o invitado a voltear hacia atrás buscando algún significado o luz que pueda enfrentar la batalla de trabajar con este poderoso fluido mágico. El ejercicio de seguir al Sol es un intento de recuperar el significado original de la luz en un acercamiento optimista, por demás urgente y necesario.

En medio de nuestro apantallamiento cibernético, este proyecto recupera los valores originales de los “Seguidores del Sol”, sostenidos en los más altos niveles tecnológicos de energía y diseño.

Las culturas mexicanas del Sol nos ofrecen todas estas esencias con el valor agregado de los conceptos multidimensionales de tiempo-espacio. Certeros modelos del universo son aquellos dejados por el hombre que pueden encontrar una relación diferente con el mundo y volverse conscientes de él.

Creer solamente en la información y el conocimiento científico moderno delata una posición arrogante al negar que cualquier otra civilización del pasado no podría saber tanto como sabemos, denotando un destino fatal.

Pero en nuestra condición ordinaria, lo que sabemos del Sol lo entiende como el recurso de moda de la sostenibilidad ahorradora de energía eléctrica, un peligroso emisor de rayos ultravioleta, el mejor promotor de vacaciones y turismo, vendedor estrella de lociones protectoras de la piel y lentes obscuros.

De igual manera, hemos convertido a la iluminación en una acción de simplezas y complicaciones. La tiranía de las normas y la esclavitud de las ideas nos han condicionado la mirada, como liebres o conejos deslumbrados.

El reconocimiento de las culturas del Sol como poseedoras del conocimiento original de la naturaleza y su energía esencial, está hoy en día presente en los frágiles intentos de la tecnología actual en sus intentos por atrapar los principios de la sostenibilidad, a través de productos verdes ahorradores de energía.

Pero seguir al Sol implica ir más allá: la innovación en la tradición de seguir al Sol como única fuente vital de nuestra posibilidad cuántica y transferible; la originalidad en el antiguo principio innovador de reconocer en el Sol el principio, medio y fin de nuestro más avanzado instinto de sobrevivencia; la tecnología de punta sostenida en la observación y el descubrimiento aplicado a toda la condición de tiempo, cultura, escala y emoción.

Tal vez ha llegado el momento de darnos cuenta que nunca podremos definir en números, palabras o ecuaciones lo que se imagina alrededor de nuestro Sol, como una desconocida entidad, dueña del tiempo, dadora del movimiento, la medida y el amor.

Seguir al Sol incluye un estado de alerta por la sobrevivencia y la imaginación más allá de la percepción, en tiempo presente, pasado y futuro de lo que es o no es,  con nuestro cuerpo emocional creativo, cuerpo intelectual activo cuerpo, físico masivo, con sus funciones y centros trabajando juntos en tiempo real.

 

Conferencia plenaria de Gustavo Avilés ofrecida en el marco de la celebración del Día Internacional de la Luz 2018 en París, Francia.