Año: 2010

Ubicación: Ciudad de México, México

La Catedral Metropolitana, en el corazón de la Ciudad de México, fue tocada solo por la luz.

Tocar la catedral solo con luz fue una oportunidad para recuperar los muchos valores y extender la belleza infinita de nuestro principal monumento religioso desde el día hasta la noche. También es un plan para arrojar luz a nuestra memoria, como mexicanos, como ciudad y como sociedad. El proyecto de iluminación de la catedral es clave para recuperar la identidad de la ciudad de México, pero representa la unión de la diversidad de nuestra raza.

Significa también el reconocimiento de la ciudad a la Catedral, como uno de los edificios más importantes, no solo por el edificio en sí, sino por la plaza principal donde se encuentra, como un poderoso punto de convergencia para el desarrollo social, político, cultural y social. Manifestaciones históricas. Una plataforma compartida de fuerzas políticas, federales y locales.

Iluminar nuestra catedral es importante porque es una manifestación de nuestra condición de ser mexicanos. En él, la conquista, la colonia, nuestro presente y futuro están simbolizados en piedra.

El concepto se basa en la luz que se manifiesta por el sol, en la fecha específica del solárium de verano, el 20 de junio. El concepto básico es el reconocimiento de la luz del día, manifestado en la noche.

La luz realzará dos orientaciones. La verticalidad de la fachada, como su orientación celeste con una luz blanca y limpia adecuada para mostrar la naturaleza de la cantera, y la horizontalidad del Sagrado, como su orientación terrenal, con una luz de color rosa suave que resalta la naturaleza de la piedra de tezontle.

El diseño de iluminación está destinado a recuperar la lectura de la iconografía de la fachada, la fachada como una unidad y cada icono como un elemento compositivo con valores formales y simbólicos particulares.